Inauguración delTianguis del Mayab

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Lo que la tierra nos da...

Este 15 de Septiembre se llevara acabo la Inauguración del Tianguis del Mayab el cual tendra como residencia la Universidad del Caribe.

Este proyecto se ha llevado a acabo por grupo en los cuales se conjugan un grupo de investigadores de la Universidad del Caribe, un grupo de productores Órganicos de la comunidad Nuevo Durango y otro grupo de la comunidad de Yodzonotz, los cuales abrirar las puertas del tianguis el 15 de septiembre a partir de las 10 am.

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Por Rebeca Benítez Mitre

La agricultura es el primer gran invento del ser humano, incluso lo ha acompañado durante su evolución, siendo ésta también víctima de los cambios que trae consigo el continuo movimiento de los astros, el planeta tierra y los fenómenos que ocurren en él. Se puede decir que la agricultura impacta diréctamente a la naturaleza ya que la intervención humana es indispensable para que se desarrolle, por lo tanto es tarea del ser humano encontrar la mejor manera de trabajar con ella y no en su contra, observando e imitando los procesos naturales. A esto se le llama agricultura orgánica.

Su importancia radica en el desarrollo de las sociedades en base a una responsabilidad social y ambiental. Son en su mayoría con el propósito de estimular el autosustento, mejorar la alimentación y los suelos , además de no contribuir a la creciente contaminación ambiental con la utilización de productos nocivos para el suelo, los cultivos, el agua y la salud en general.

En México el 50% de la producción orgánica se encuentra en manos de indígenas campesinos de los cuales muchos se encuentran en situaciones muy vulnerables. Junto con el otro 50% reúnen a cerca de 83.000 productores repartidos en 300.000 hectáreas(Schwentesius Rita, 2008). Uno de los problemas es que culturalmente la agricultura tradicional u orgánica no es apreciadas debido a que parece no ser “redituable”, sin embargo se ha comprobado que es igual o más productiva que cualquier otro cultivo con semillas alteradas o haciendo uso de agrotóxicos y por supuesto saludable y perdurable. La desinformación sobre éste tema y la inmersión de los productos que presume la agricultura industrial en los medios de comunicación y en los salones de clase como solución inequívoca para la salud y la productividad de los cultivos, ha colocado a la agricultura orgánica lejos de los objetivos nacionales e individuales en la materia.

Las grandes industrias entraron en el campo de la agricultura en la segunda guerra mundial, debido a que ésta fue el escenario para la investigación, experimentación y desarrollo de los tres vértices en la agricultura industrial: la maquinaria, la química y la genética, fabricando una gran cantidad de productos dedicados para la guerra, entre ellos el DDT junto con numerosas armas biológicas, introduciaos despues al mercado como defoliantes y plaguicidas. . El fin de esta industria era el de mejorar la producción, hacer la más eficiente, moderna y vasta. Hoy en día, la tecnología y avances en la ciencia y genética, han permitido desarrollar ésta industria, aplicándola a la producción de alimentos transgénicos y productos químicos.

La agricultura industrial atenta contra la vida microscópica, inherte (minerales, rocas y suelos), fotosintética, invertebrada o vertebrada. Los actores involucrados, ya sean científicos, agrónomos, investigadores o empresas lo saben bien, pues la clave de su éxito está en la supuesta necesidad del producto y la dependencia que se genera tras su uso. Una de las dinámicas implica que todos los suelos se traten por igual, cultivando una misma especie en grandes áreas. Ésto aunado a la destrucción del suelo con el uso de maquinaria agrícola provoca el rompimiento del equilibrio natural, por lo tanto sera presa de enfermedades y plagas.. Necesariamente el uso de algún plaguicida será la rápida solución a la pérdida de grandes inversiones económicas. La desmineralización , el déficit de materia orgánica y de vida microscópica será notoria por lo que se aplicarán fertilizantes químicos. La malicia rebasa este punto incentivando el uso de las semillas química y genéticamente alteradas, lo cual provoca la perdida de muchas especies regionales, debido a su alta capacidad de polinización y de su incapacidad para producir semillas fértiles.

Desde hace un tiempo, un movimiento nacional orgánico ha ido expandiéndose en un sector preocupado por lo que consume y que ha sido demandante, tal es así que ahora en cualquier supermercado se tienen a la mano productos orgánicos y ecológicos, pero todos ellos a precios elevados y en su mayoría de importación. He aquí un gran problema, puesto que condiciona el consumo de productos a un sector privilegiado de la población, mientras que el otro por ciento debe adaptarse a los productos que están a su alcance y que en su mayoría son altamente perjudiciales a la salud.

Sin embargo, la agricultura orgánica tiene muchos años desarrollándose fuera de las empresas transnacionales; fue la forma utilizada por los creadores de la agricultura y sus descendientes, las antiguas civilizaciones. En nuestros días los grupos indígenas la practican a la manera de sus ancestros. En respuesta a la Revolución verde y el proceso industrial, se han ido asociando las prácticas indígenas de las diferentes regiones del mundo con eco-tecnologías y estudios sobre microbiología y mineralogía para desarrollar nuevos métodos, técnicas y experiencias para aumentar y mejorar las producciones, favoreciéndose de los recursos de la naturaleza realizando el menor impacto o alteración.

Muchos expertos continúan realizando investigaciones y practicas a favor de la recuperación del suelo y de la agrobiodiversidad. Ejemplos de estas prácticas son los métodos fijadores de nutrientes a partir de la reproducción de micorrizas, bacterias y otros microorganismos, elaboración de fermentos y biopreparados para la aportación de materia orgánica y nutrientes para suelos y foliares, enriquecimiento de la microbiología con el estudio de las relaciones tróficas, restauración del suelo mediante el manejo de poblaciones de lombrices, elaboración de harinas de rocas para re mineralizar el suelo, entre otras prácticas que le proporcionan a los cultivos la salud para recuperarse y realizar sus procesos naturalmente.

En efecto, uno de los principios básicos en la agricultura orgánica es ir a favor de la naturaleza no en su contra como lo ha hecho la agricultura convencional. Para lograrlo es necesario impulsar los comercio locales, eliminando las grandes distancias para la obtención de alimentos y a los intermediarios, lo cual representa un ahorro importante. También la promoción de cultivos urbanos y comunales, donde las mismas familias sean partícipes en la producción de sus alimentos. Esto nos lleva un paso más allá pues además de ser una solución a la problemática que han traído las practicas convencionales y poder llegar a ser una revolución tecnológica en los procesos agronómicos, la agricultura orgánica es también una herramienta de transformación y desarrollo social.

Agricultura Orgánica. A favor de la vida.

PUÑO DE TIERRA

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Puño de tierra es un proyecto de agricultura orgánica, urbana, permacultura resistencia y autosustento. Está formado por un conjunto de personas fieles al aprendizaje de nuevas formas de vida y a favor de la misma. 
Dedicado a desarrollar técnicas que den paso a una autonomía alimentaria, adaptación y aprovechamiento de los espacios naturales y urbanos de manera armónica con el medio que nos rodea.